jueves, 23 de noviembre de 2017

Sara Uribe (1978 )

Jericó

            (fragmento)

ella duerme junto a mí
en una cama que no nos pertenece
habitación sin número no luces no postigos
ruidos como sombras rúbricas
ese franquear los muros
su mano sobre el vientre su respiración
convulsa indescifrable torpe
no junto sino abrazada a mí
ella duerme y es nadie y es mi hermana
pájaro de súbito ciego el vuelco el pavimento
la circunferencia del estertor:
ceñir asolar revertir
el trazo dispuesto a ser piedra estallido
vano proyectil tras los párpados
de un rostro que no auriga ni vestigio
ella sueña que duerme / yo soy su pesadilla
esta avería de maquinarias lejanas
este callar / decir / maldecir de sus pérdidas
que nunca estuve ahí

cadáver bajo la lluvia rechinido
columpios vacíos / qué sola en su isla
cuánta tibieza inútil para mi jauría
canícula / dentellada / estero
en la carcasa del nómada
sin el sosiego de los justos
mi nombre almena alfiler en su boca
boca que urente / zozobra
de mástiles que aguardan el naufragio
ella perseguida
contrincante de la niebla
 ella médano
desvanecerse los cuerpos suspendidos
en esta cama en este nudo / el desencanto
entonces el ánfora el fragor la bifurcada infancia:
de Job lamentaciones de Jericó la caída
los cerdos del endemoniado de Gerasa
entonces el desorden la línea entrecortada
sin caínes ni abeles / toda ofrenda es ortiga
tardes de mayo violentas e impuras
los reclinatorios
todo paraíso es una fiesta de despedida
ella sueña que duermo no sábanas no pabellones
¿la habitación? vestíbulo / hospicio
retén de madrugada   vértigo


("siam", pdf)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Mariel Damián (1994 )

Será que no supiste



¿Te acuerdas, cuando tenía miedo de hablarte?

¿Cuando vi tu sombra gigante y supe

que en ti también me encontraría?

Mirabas las manos sordas

de las hojas que aplauden con el viento.

Mirabas los límites fortuitos del verde-cielo

y ahí estaba yo, o ¿acaso no lo sabías?



Te acuerdas que no supe hablarte,

y que me fui a mi casa pensando en ti hasta la noche

donde soñé que eras más mía que del mar donde morimos.



Soñé que me querías

y que yo también te quería.

Pero a mí el pecho me sangraba por quererte,

a mí se me aplastaron los pulmones

bajo el agua de tu nombre,

y se me desgarró la voz por repetirlo.



¿Te acuerdas cuánto miedo tuve de besarte?

de tomar tu mano por el mundo de la muerte y el olvido.

Miedo de cruzar la calle

y que la calle misma me escupiera.

Miedo de acercarme a ti y alejarme de la vida.



Eras el augurio de lo inevitable, niña-triste,

pero tú no lo sabías.


Visión del cielo


Cuando era niña creía

que el cielo tenia la textura

de un algodón de azúcar.

Después supe que no era cierto,

que en el cielo hay

varias capas de gases

y que al tacto todo eso

es ausencia.

Pero eso hoy no me importa,

yo tengo la certeza de que el cielo

tiene la textura de una lengua,

una lengua rosada y húmeda



("círculo de poesía")

martes, 21 de noviembre de 2017

Patricia Vázquez (1985 )

29 de julio de 2016


En el área de fumadores
del crucero
se acercó una mujer italiana
platicamos
a señas / y gesticulaciones exageradas.

Reía con Marcela
y en cada oportunidad / tocó
su hombro / y las manos
jugueteó / con su ropa.

Supo que somos esposas
y se fue gritando
que era un acoso.

Un austriaco sonrió
y dijo
Italia / está a un paso / de El Vaticano.

Yo le contesté
que no todas las mujeres
eran de nuestro agrado.

                          Bari, Italia

31 de agosto de 2016



Mi mejor amiga fue una rockstar
cuando la detuvo una señora
en el semáforo
de Avenida Universidad
para hablarle
de pro vida
y la moda
del matrimonio homosexual.

Arderá el infierno
con su VIH
dijo
cuando de rojo a verde
cambió la luz
en que la señora
quiso detenerla
mi mejor amiga
le dijo
mi novia me espera señora.

Ella es una rockstar.

                     Aguascalientes, Aguascalientes


("diario de una poeta recién casada", edición luna mía, aguascalientes, méx., 2017)

lunes, 20 de noviembre de 2017

Sandrah Mendoza (1994 )


 Movimientos de ola



En este espacio que guarda mi cuerpo vacío
 los golpes de vidrio, la península
me esperará el arco de asombro
con las tonsuradas columnas de tus ansias

esperará al anfibio muerto por fiebres
que se tragan sus propios desastres
cuando espían el momento de apagar la tiniebla
craneados - con sus respuestas corales
imbuidos  toscamente
entre su saliva rústica y el estupor puro


sé, acabaremos míseros,
pero con luz de bengala viva
tú ganarás con tu sombra
con tus nervios ópticos -  curvos
con tus dos ases sordos de lodo


soy ahora quien carga entre los senos
una lluvia de nebulosas
de caos práctico que en sotol nada
que escupe luces - locas luciérnagas
cangrejos de plata en reverso
mi gran tintero teórico
las florecillas de un Saturno que observa
     cómo los cometas de un bocado me besan
             y aparece una armonía frenética - vorágine
con tu lengua sin dientes, entre grietas suaves
tu violencia metódica
el instinto,  las piruetas

el mendigo  del alba parezco
un perro golpeado por el camino que dejó
                                 el licor de tus muslos
los escalofríos infinitos
mi reino es de tardes vacías  y fastidiosas
desde entonces

hay aquí una ausencia que excita a la fuga
a las ansias progresivas del descorche de amígdala
del bingo que nunca grito
y está mi encéfalo atrofiado por el volumen de tu lengua brava
de tu puño del polvo, genio
de tu mirada aguja que lleva los planes en el cielo
los planos de la batalla
y un porvenir acuchillante que me estrella
en tu geometría ninfal


me escondo entre las flores espumosas de Plath
me bailan con medias en el columpio
me vuelven mecánica cuántica e interferencia de voces
tú de nuevo entre ellas
tu centro de curvas - come entrañas
            te vuelves mi azotea, mi albergue
             mi hogar de buganvilias, de matiz hambrientas
                       con aroma de hachís itinerante en los espacios
                              la euforia de dios

mi garganta con sus ecos tiembla
tus huecos con peces dorados me asustan
como los dardos que me lanzas
y la hipnosis todo el día
los aullidos de mi glándula endórfica
me estanco en la ausencia de tus perímetros
me vuelvo blando
cuando afuera el mundo camina
con sus óxidos opacos
con sus anormalidades tan distantes
de sí
                desconectados/
con sus síntomas patológicos sin atender
pendulando en la vida
a nada de irse más abajo
hablo, claro, de mí
de no cortar el cordón umbilical a tiempo
de que  los vestidos los llevo sucios de pecado
de ir con aliento etílico
con mis pulsiones humeantes
y el innato impulso previsto por simios
por el masivo reino animal

son las perturbaciones mántricas
de anestesias en el omóplato
cuando serpenteas entre mí con tus carnes corrosivas
/ Astillándome la piel
 provocando contracciones
y adicciones que me vuelan el orgasmo
volcánicamente un zumbido de avispa me atrapa
me lleva a otra galaxia
que es el grito de tu nombre.


("monolito"blogspot)




















domingo, 19 de noviembre de 2017

Ingrid Bringas (1985 )

Nativa



Tú eres de la tierra, mujer

y duermes mientras tu autobús viaja lejos de tu casa

mientras el sol calienta tus plantas

y tú vienes de la niebla, mujer

de la tierra prometida donde se desollan la piel

los atardeceres, porque ahí todos son sordos

ahí en tu tierra todos son estrellas, todos son

lobos

yo crezco bajo la sombra de tu cuerpo

mujer

sexo

serpiente.





La memoria del fuego



Antes no sabíamos volar teníamos los ojos llenos de arena
dios creó el insomnio terrible
los murciélagos
hay lugares que recuerdan lo que somos
cérvix galope de caballo
desconozco así su gesto
su canto sereno
antes de aprender a volar aprendimos las grandes palabras que otros hablaban
y nos bastaba la premura del amor y del vuelo.


("cuadrivio" e "instituto cultural de león")

sábado, 18 de noviembre de 2017

Yolanda Segura (1989 )

Angélica


La encontraron en un baño
como plantada en un jardín
aunque ya muerta.

Pasó ocho horas
lustrando pisos
para que las señoras de copete
pudieran mirarse los calzones
mientras compraban
sus regalitos de navidad.

Pero los últimos minutos
son un misterio:
maquillaron los golpes
perfumaron, acomodaron
y pusieron santacloses
sobre su memoria.

Se llamaba Angélica,
tuvo la indecencia
de ser asesinada
en la plaza comercial.
Tonta, quién se cree
ahora sus compañeras
tendrán que juntar los restos
limpiar sus zapatos
acomodarse el pelo
y aguardar el turno:
dentro de poco
entrarán los primeros clientes
a cagar aquí.


Esto es sólo para decirte




que me he comido
las certezas
que estaban en
la modernidad

y que probablemente
guardabas
para el siglo veintiuno

Perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y tan frágiles.



("el reverso de las piedras")

viernes, 17 de noviembre de 2017

Arturo Ramírez Juárez (1949/1988 )

Narciso



Ahí está
como todos los días,
haciendo abdominales y gestos ante el espejo.
Sus músculos se tensan
en el laboratorio de la sangre.
Traza movimientos y profundas respiraciones
se agitan en su pecho.

Las pesas suben y bajan
contorsionando membranas y tejidos.
Sus ojos,
aturdidos en sí mismos
se embriagan.

Su torso es esbelto y sus brazos dos garras
donde la mirada se hunde,
espesándose en su carne.
Así,
cae en el espejo nuevamente
y se ahoga.


("rituales", fce, 1987)