domingo, 18 de febrero de 2018

Margaret Atwood (1939 )

A medianoche


A medianoche me despierta la lluvia, un aguacero,
el viento azota las hojas, orejas
enormes, plumas enormes,
como un animal perseguido, un perro
gigantesco o un cerdo salvaje. Truenos y ventanas
que se estremecen; del tejado metálico
cae una tromba de agua.

Estoy tumbada bajo el mosquitero,
enredada en una tela húmeda, el pelo lleno de sal.
Cuando escampe habrá luciérnagas
y estrellas, más brillantes que en cualquier lugar;
podría contemplarlas en momentos
de pánico. Están a años luz, si lo piensas.

A la porra la poesía, es a ti a quien deseo:
tu sabor, la lluvia
en tu cuerpo, mi boca en tu piel.


("historias reales", ed. bruguera, 2010, trad. ma. pilar somacarrera íñigo)

sábado, 17 de febrero de 2018

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Versos que escribí dormida


Bebo porque la gente no me gusta,
porque a la gente la quiero demasiado;
las cosas cambian y el ímpetu se enferma,
sé lo que dan de sí los hombres;
sé que hay pocos que prestarían sangre,
sé que hay muchos que me encarcelarían.
Bebo para olvidar que estoy bebiendo.
Porque la noche es larga y tiene seres,
la vida es corta en cambio y tiene prisa,
la alcoba es grande y el sereno bizco
y un chinche flaco trepa por el techo.
Bebo para acordarme de estas cosas.

Bebo para olvidar que estoy bebiendo.


("life vest under your seat")

viernes, 16 de febrero de 2018

Dana Gioia (1950 )

Horóscopo del día

3

No esperes que si abres un libro
al azar en cierta página, cualquier frase
que leas hará una diferencia el día de hoy,
o que las voces que escuchas sin querer,
cuando el viento atraviesa e amarillo verde
y la dorada tienda del otoño, te hablen.

Las cosas maduran o se secan. La luz juega
sobre la oscura superficie del lago. Cada tarde
tu sombra camina a un lado de ti en el muro,
y los días permanecen largos y pesados bajo
el distante rumor de la cosecha.
Un verano más huyó,
y de una manera u otra sobrevives,
lerdo o arrepentido, sin aprender
que nada está oculto en los cambios
obvios del mundo, incluso el tenue
reflejo del sol sobre las altas hierbas secas
es más de lo que nunca podrías entender.

Y sólo brevemente, entonces,
tocas, ves, te aprietas contra
la impenetrable superficie de las cosas.


("la escala ardiente", ed. el tucán de virginia-conaculta, méx., 2010, trad. je pacheco)

jueves, 15 de febrero de 2018

Maria Joseph Escrivá (1968 )

Nota al margen


Explico latín a una chica
de mil caireles en caídas rubias.
Preparo la comida minuciosamente,
sin olvidar ningún detalle
del ritual diario.
Escombro el polvo para que nadie piense
que me gusta ver el tiempo,
pisado debajo
de mis pasos.

Escondo objetos desagradables
a la vista (a la mía sobre todo).
Clasifico cartas dentro de una caja
de zapatos y apunto "comprar carpeta"
por tal de hacer lo mismo,
con las facturas que me desordenan.

(De vez en cuando me detengo
de mis ocupaciones y te miro
el cuerpo de papel que yo he incluido
entre todos los objetos queridos
que conforman mi casa.)

Me repaso fotografía empañadas
por centenares de cambios de luna
y hago un collage, de rojos
y grises y bordes dentados.

Después todavía tengo tiempo de escribir
y de leer en voz alta,
para sentirme la voz cuando toca
las paredes. Y me canso
de no decir ya
              palabra
ni con las horas que van cayéndose
                                                      reloj abajo.


("la lengua lemosina, antología de la nueva poesía catalana", ed. de medianoche, zac., méx., trad. mario bohórquez)

miércoles, 14 de febrero de 2018

Joseph Manuel Esteve (1968 )

Ojos de celofán


Es porque vienes por la noche
cuando la lechuza pierde el barco
y la luna ya no tiene más puertos abiertos.

Es porque los círculos
tienen un brillo de fuego
que sorprende al geómetra
de los silencios.

Adelantas discretamente
con una escuadra de sahuaros mudos
que bambolean en las calles.

Nada hace pensar
en los campos minados de azul
pero las luces verdes
abrazan discretamente
la menta y el viejo vagbundo
quiere fuego o quizá beber
en tus ojos.

Es porque los druidas
encuentran en tus pupilas
la flor que tan a menudo
regalas. Ahora entrecierras
los ojos y los navíos
lentamente vuelven a puerto,
ahora los abres y una luz
ciega las palabras recurrentes.

No prometes islas de celofán
sólo ramos gemelos de lirios
y el anuncio de días sin niebla.


("la lengua lemosina, antología de la nueva poesía catalana", ed.de medianoche, no.25, zac., méx., 2010, trad. mario bohórquez)

martes, 13 de febrero de 2018

James Merrill (1926/1995 )

El kimono



Al regresar del callejón de los amantes
mi cabello estaba blanco como la nieve.
Alegría, incomprensión, dolor
habían pasado por mi vida como las estaciones.
De cómo llegué a casa
medio muerto y helado, tal vez lo sepas.

Ocultas una sonrisa y citas un texto:
Los deseos insatisfechos
persisten de una vida a la siguiente.
Hace tiempo nos apartamos de los hogares
que nos acogieron, hace tiempo eran marcas
sobre un plano de “orgullo abrasador”.

Tiempo sin cordura, el brillo de la burbuja
sobre el nivel carbonizado anuncia
la vuelta de abril. Un fulgor repentino…
Sigue hablando mientras me convierto en
el diseño de un arroyo
bordeado por juncos blancos sobre azul.


("rima interna", trad. de janette l. clariond)

lunes, 12 de febrero de 2018

Mayola Cruz Flores (1989)

                                                                     foto en fb autora


XX



Me quitaste la ropa,
y no conforme,
me quitaste la piel.
Mi piel en tu boca crujía como chocolate congelado.

Me mandaste a mi casa sin piel,
los perros se lamían los bigotes
y me decían perra sin piel, ven aquí.

Uno de ellos me quitó la carne con amor. Y me
mandó en huesos a dormir,
sentí cómo los coyotes se comían mis fémures sin amor,
y me mandaron sin ropa, sin
piel,
sin carne, sin
huesos
otra vez a ti.

("20 cuchillos mal afilados", ed. fragmento celeste, zac., méx., 2017)