jueves, 21 de septiembre de 2017

Paul B. Preciado (1970 )

Haz tus maletas sin saber donde te mudas


No produzcas nada. Cambia de sexo. Conviértete en el maestro de tu profesor. Sé el alumno de tu estudiante. Sé el amante de tu jefe. Sé el animal de tu perro. Todo aquello que camina a dos patas es un enemigo. Cuida de tu enfermera. Entra en una prisión y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
Conviértete en el asistente de tu secretaria. Limpia la casa de la señora de la limpieza. Prepara un cocktail para el barman. Cierra la clínica. Llora y ríe. Abjura de la religión que te fue impuesta. Baila sobre las tumbas de tu cementerio secreto. Cambia de nombre. Cambia de ancestros. No busques gustar. No compres nada que hayas visto transformado en ícono en una pantalla ni cualquier otro soporte visual. Entierra la escultura de Apolo. No busques gustar. Haz tus maletas sin saber donde te mudas. Abandona a tus hijos. Deja de trabajar. Entra en un campo de refugiados y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
Prostituye a tu padre. Pasa una frontera. Exhuma el cuerpo de Diógenes. Cierra tu cuenta de Facebook. No sonrías en el momento de la foto. Cierra tu cuenta de Google. Entra en un museo y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
Abandona a tu marido por una mujer diez años menor que tú. Todo aquello que camina a cuatro patas y todo aquello que tiene alas es un amigo. Solicita la clausura de tu cuenta bancaria. Rápate la cabeza. No busques el éxito. Abandona a tu marido por un perro. Redacta una respuesta automática para tu email: “Durante el 2017 y hasta nuevo aviso, contácteme por escrito a la dirección postal 0700465.”. Regala toda tu ropa y comienza un curso de corte y confección. Destruye la carpeta Dropbox de tu ordenador. Prepara una maleta vacía y vete. Pasa una frontera. No hagas ninguna obra nueva. Abandona a tu mujer por un caballo. Abre tu maleta en cualquier calle y acepta aquello que los demás te den. Aprende el griego. Entra en un matadero y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
Cuelga una flor en tu barba. Regala tus zapatos más bonitos. Cambia de sexo. Ningún animal usaría ninguna ropa que no haya confeccionado él mismo. Acuéstate en el suelo de tu oficina y mueve tus pies como si bailaras en el techo. Sal y no vuelvas. Abandona a tu mujer por un árbol. No analices ninguna coyuntura. Exprésate exclusivamente en idiomas que no conoces con personas que no conoces. Pasa una frontera. Deja de votar. No pagues tu deuda. Quema tu carta electoral. Ningún animal mata otro animal. Destruye tu tarjeta de crédito. Valora aquello que los demás consideran inútil. Admira aquello que los demás consideran patético. Busca ser invisible. Intenta no ser representado. Ningún animal dormiría en una cama construida industrialmente. Cambia el objeto de tu libido. Descentraliza el placer genital. Siente placer por todo aquello que trasciende los límites de tu cuerpo. Deja que Gaia te penetre. Adjura de la farmacología. Cambia los ansiolíticos por el pasado. Trenza. Teje. No construyas una casa. No acumules. No comas otros animales. No fomentes el desarrollo humano. No segmentes. No aumentes los beneficios. No mejores. No inviertas. Entra en un hospital psiquiátrico y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
No coordines las acciones. Revisa la basura. No pagues el seguro. No escribas la historia. No organices tu jornada de trabajo. Reduce tu nivel de rendimiento, consciente e inconscientemente. Ningún animal beberá vodka Absolut. No descargues videos de Youtube. Si aun no lo has hecho, no te reproduzcas. No te modernices. No utilices la comunicación de manera estratégica. No preveas el futuro. Intenta hacer lo menos posible durante la mayor cantidad de tiempo. No busques mejorar tu productividad. Entra en un asilo de ancianos y reproduce la escena central de Rebelión en la granja.
No rindas cuenta alguna. Admira el saber que los otros no llaman conocimiento. No digitalices nada. No dejes pista. Envía una carta a tus rivales: “Renuncio. Feliz año.”. No aumentes la infraestructura logística. Escoge la vida en vez de escoger la prolongación científica de la esperanza de vida. Todos los animales son iguales.




("emma gunst", traducción de mariangela pluchino)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Gastón Baquero (1914/1997 )

El galeón


Desde Manila hasta Acapulco
el poderoso galeón venía lleno de perlas,
y traía además el olor de ilang-ilang,
y las diminutas doncellas de placer criadas por Oriente,
y todo el aire de Asia pasando por el tamiz mejicano,
para derramarse un día sobre las severas piedras de Castilla,
como un extraño óleo de tentación y desafío.

Desde Manila hasta Acapulco
el viejo galeón cuidaba su vientre henchido de canela,
y los lienzos de vaporosas sedas para la ropa del rey,
y las garrafas de muy madurada malvasía,
y los alfilerones de oro para la arquitectura difícil del peinado,
el palisandro, la taracea, el primor,
todo venía en el vientre del galeón
hurtándose de continuo a los corsarios golosísimos,
que pretendían adelantarse en lo de poner a los pies del rey suyo
la espuma blanquísima del coco, el arcón de sándalo, el laúd
copiado del ave del paraíso, y la marquetería
rehilada de nácar, como diseñada por Benvenuto en la Florencia medicea.

Desde Manila hasta Acapulco
el galeón saltaba entre mantas de transparentes zafiros,
y a cañonazos, a dentelladas, a blasfemias,
defendía el bosque de sus entrañas, fuese de compotas,
de abanicos, o de caobas,
y avanzaba hacia el sol legendario de los mejicanos como a un altar,
venciendo, escabulléndose, ascendiendo desde el abismo del océano
hasta las playas donde la finísima arena remedaba la trama delicada
de los tejidos que urdían en Filipinas las últimas hadas verdaderas.

Desde Manila hasta Acapulco
el galeón hacía palpable los sueños de Marco Polo.
Parecía saber que allá en la corte lejana esperaba un rey,
un hombre sensual y triste, monarca de un vastísimo imperio,
un rey que no podía dormir pensando en la renovada maravilla del galeón,
y en tanto los tesoros viajaban lentamente por tierras mejicanas,
y llegaban al otro lado del mar para salir en busca de Castilla,
él se serenaba en su palacio quemando redomillas de sándalo,
jícaras de incienso, pañuelos perfumados con ilang-ilang.

Y así, de tiempo en tiempo el Escorial era como un galeón de piedra,
como un navío rescatado de un mar tenebroso, salvado

por la insistencia de la resina, por el aroma tenaz del benjuí y de la canela.

El Escorial era
un galeón construido por el rey un día para viajar,
sin moverse de su rígido taburete, desde Castilla hasta Acapulco,
desde Acapulco hasta Manila, desde Manila hasta el cielo.


1979

("crear en salamanca")

martes, 19 de septiembre de 2017

John Ashbery (1927/2017 )

El problema de la ansiedad


Cincuenta años han pasado
desde que empecé a vivir en esos oscuros pueblos
de los que te contaba.
Y bueno, no mucho ha cambiado. Aún no entiendo
cómo llegar de la oficina de correos a los columpios del parque.
Los árboles de manzanas florecen en el frío, no de convicción,
y mi cabello es del tono de la pelusa del diente de león.

Supón que este poema fuera sobre ti  – ¿añadirías
las cosas que cuidadosamente he dejado fuera:
descripciones del dolor, y del sexo, y de lo cambiante
que es el trato de las personas entre sí? Nah, parece
que todo eso ya está en algún libro. Para ti
he guardado la descripción de los sándwiches de pollo
y el ojo de vidrio que me mira con sorpresa
desde la chimenea, y que nunca estará en calma.




("astillero",versión de ricardo suasnavar)

lunes, 18 de septiembre de 2017

Billy Collins (1941 )

Invención


Esta noche la luna es una galleta,
mordida en el borde
flotando en la noche,

y en una semana o por ahí
según el calendario
probablemente se parecerá

a una pelota plateada,
y nueve, o quizás diez días atrás
me recordaba a una delgada uña brillante.

Pero tarde o temprano-
a fin de mes,
calculo –

se consumirá
hasta ser nada,
nada más que estrellas en el cielo,

y tendré unas pocas noches
para mí,
algo de tiempo para que mi pluma agitada descanse.


("de sibilas y pitias", ver. silvia camerotto)

domingo, 17 de septiembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Agua o sueño


no sé quien llegue
al último, si la tormenta
o el sueño, en todo caso
dejaré abiertas las llaves
del agua y las canillas
del sueño;

si le yerro a uno me queda
la salida del otro hecho
intangible, el sueño
por etéreo y el agua
porque no le doy cuerpo;

aunque ambos se evaporan,
uno porque busca cauce
y el otro nos encierra
a todos; ambos nos rodean,
ambos son asedio;
uno como sed sin cantimplora,
el otro como guardián,
amante o amenaza, según.

Pero llegarán, es seguro.


[Inédito]

sábado, 16 de septiembre de 2017

Álvaro Mutis (1923/2013 )

Canción del este


A la vuelta de la esquina
un ángel invisible espera;
una vaga niebla, un espectro desvaído
te dirá algunas palabras del pasado.
Como agua de acequia, el tiempo
cava en ti su arduo trabajo
de días y semanas,
de años sin nombre ni recuerdo.
A la vuelta de la esquina
te seguirá esperando vanamente
ese que no fuiste, ese que murió
de tanto ser tú mismo lo que eres.
Ni la más leve sospecha,
ni la más leve sombra
te indica lo que pudiera haber sido
ese encuentro. Y, sin embargo,
allí estaba la clave
de tu breve dicha sobre la tierra.



("rua das pretas")

viernes, 15 de septiembre de 2017

Robin Myers (1987 )

Partir el pan



Comemos.
Él se tensa
sobre el hueso arqueado de su estatura.
Yo estoy desaforada, maltrecha, colorada,
poco fiable de mi estómago.
Buscamos, cada vez que nos peleamos,
elegantes comidas extranjeras:
ensalada de algas, traslúcida,
engarzada de sésamo;
espesos ñoquis a la crema de zapallo,
tan dulces que a la vez me calman y me caen mal;
carne argentina, su delicada sangre apenas más clara
que el vino.
Tomamos.
No tomamos lo suficiente.
Nos amamos,
pasamos hambre,
somos mezquinos.
Irrelevante la comida, extravagante,
prescindible, cara.
El cuerpo agradecido
de tener qué tragar
y desechar.
Volvemos en auto a casa.
Casi no hablamos.
Nos dormimos,
despertamos
con la panza vacía.


("astillero", trad. ezequiel zaidenwerg)