lunes, 23 de abril de 2018

Alfonso Brezmes (1966 )

El pacto


Si me incendias, no esperes
de mí un lenguaje al uso,
los desgastados ritos del amor,
las consabidas normas,
los burdos reglamentos
que matemáticamente predicen
cómo todo se teje y se desteje.

Si me enciendes, no dejes
nada de tu leña para un día
que acaso nunca ha de llegar
y arriésgate al juego prohibido
que ignora la aritmética y el cálculo.

No te cubras, no conserves.
Organiza tu vida para el fuego.

Este es el pacto:

si me amas, arde conmigo.


Amor y mitología


Y luego, cuando el tiempo se detenga
como un perro ante el umbral
que da paso al cuarto de su amo,
y un lento veneno se deslice
por las arterias del mundo,
yo seré tus sábanas blancas,
la desgastada almohada que te escucha,
el invisible vaso que al dormirte
olvidas cada noche en la mesilla.
Y en tu dulce intimidad me iré colando,
como un oscuro dios menor que sabe
que todo es posible en los sueños.
Hasta nosotros mismos.


("rua das pretas")

domingo, 22 de abril de 2018

Nora Manneck (1949 )









Cuando me fue entregado el libro de Uriel en la Librería Gandhi me quedé pensativa: ¿y por qué lubricantes? en el recorrido hacia mi casa, brincando a un indigente acostado sobre la basura de restos de tacos consumidos, evadiendo bicicletas, aguantando el estruendo del ruido de una moto, las luces de una patrulla amenazante, buscaba la razón del título y me dije:

Un lubricante es una sustancia que, colocada entre dos piezas, no se degrada, y forma asimismo una capa que impide su contacto, permitiendo su movimiento incluso a elevadas temperaturas y presiones, evitando la fricción.

Newton define la fricción como una fuerza resistente que actúa sobre un cuerpo, que impide o retarda el deslizamiento de éste respecto a otro.

Los coeficientes de fricción se dividen en:

 la Cinemática, que estudia el movimiento en sí mismo sin preocuparse por la causa que lo produce;

la Dinámica, que se ocupa de las causas que originan el movimiento o las fuerzas de la naturaleza; y

la Estática, que se ocupa de estudiar el estado de equilibrio o reposo de los cuerpos.

Dando la vuelta al parque llegando a la casa me recibió el canto de los pájaros.

Y ¿en dónde, en estos infinitos universos que habitamos o en los múltiples universos que nos habitan, más allá de caer en obviedades, encontramos estas fuerzas de fricción?, ¿cómo se manifiestan?, ¿qué hacemos o inventamos para sobrevivir a ellos...?

A tormentas solares, terremotos y huracanes devastadores, lluvias torrenciales, contaminaciones sofocantes, roces absurdos, desentendidos innecesarios, conflictos creados, creencias manipuladas, divisiones forzadas, mitos inventados, ideas aplastantes, ideologías desgastadas, economías alteradas, noticias que desinforman, cuerpos mutilados, etc. Manifestándose en guerras de todo tipo, en donde todo se rige creando la división en cuestiones de color, religión, raza, sexo, pobres y ricos, malos y buenos... Así que si la fricción fuera  un animal feroz encontrará mucho material para alimentarse en esta eterna espiral de poder.

Uriel Martínez expone estos conflictos de manera magistral, desde una cotidianidad aparente, siempre entre líneas, en este espacio intergaláctico que pertenece únicamente al poeta y obliga al lector a descubrir mundos paralelos al suyo.

Pero no acaba ahí, indaga sobre el impacto real de tales monstruosidades, en esta parte del hombre en donde lo humano se ve avasallado en su intimidad, su tristeza, su soledad, sus dudas, sus miedos, la muerte... y todo lo que no hizo. Y oh sorpresa, logra reconectarse con la naturaleza del universo: vegetal, animal y más allá. Desfilan serpientes, hormigas, felinos, cascabeles, búhos, lechuzas, aves de agüero, alados negros, gaviotas, cuervos, lagartijas heridas de ecos, la sombra de un gato, reptiles de ojos egipcios y aliento a Chanel No. 5, cempoal, dientes de león, rosas. Uriel abre  la conversación con ellos en diálogos que a veces parecieran  rebasar a la hilaridad, entrando a este humor negro y vena sarcástica que yo pensaba distintivo de mi pueblo.

Creo que el humor, por más negro que sea, es una manera de crear puentes y por lo tanto suaviza, lubrica y la fricción responde de una calidad distinta al roce desaforado.

Por último, llegamos al tercero de los coeficientes: la Estática, aquella fricción que nos indica el estado del equilibrio o reposo de los cuerpos.

El adiós al movimiento en un espacio y un tiempo determinado, en donde todo es y nada vale la pena ser archivado, donde la enfermedad y sus medicinas se vuelven compañeros del camino, cuando la memoria se alimenta de los momentos de máxima pasión a la vida, , al amor, a la esperanza. Y para aguantar el último viaje el cerebro liberará la hormona de la felicidad igual que cuando nacimos, un lubricante maravilloso de ilusión y espejismo:

Y se plantará un árbol, cerca de una cama, con sombra abundante y de tronco perenne.
Un árbol que ataje ventarrones, buitres y auras que planean aires malsanos.
No está decidido de qué especie sea, pero será un árbol de follaje vasto y brazos extendidos.
En días de altas temperaturas, las sábanas serán columpio cuyo vaivén nos lleve a trepar aquellas colinas.
Y si un día envejece por plaga, sequía o eclipse, se vuelve a plantar otro, con sombra protectora y balsámica.

Agradezco infinitamente, desde la posibilidad de la manifestación teatral, una poesía con la textura que nos ofrece Uriel Martínez, dado que me invita constantemente, a abrir las ventanas del imaginario a un centenar de alumnos con una necesidad imperante de ser despertados y confrontados en relación con el mundo que les hemos heredado... de una manera crítica, radical y contundente pero no sin "Lubricantes".


texto leído en la presentación del poemario Lubricantes, el pasado 12 de abril del año en curso en la librería Voces en Tinta, ciudad de México [Inédito]

sábado, 21 de abril de 2018

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Cadenas


Un día sofocante, la casa de un perro y el perro encadenado.
Unos pasos más allá un platito lleno de agua.
Pero la cadena es demasiado corta y el perro no alcanza.
Añadamos a la imagen un detalle más:
nuestras mucho más largas
y menos visibles cadenas

gracias a las cuales podemos pasar de largo tranquilamente.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

viernes, 20 de abril de 2018

Alda Merini (1931/2009 )

Ciertamente Cristo


Ciertamente Cristo fue un pobre, un romántico, pero sobre todo fue Hijo de Dios y en esta su primogenitura nos quiso a todos por hermanos.
     Cristo es el héroe invencible, pero también es una figura saturada de piedad, la oreja que cada día se reclina en nuestro corazón y lo escucha y lo hace evaporar en el sueño.



("cuerpo de amor, un encuentro con jesús", vaso roto ediciones, barcelona, 2008; trad. jeannette l. clariond)





jueves, 19 de abril de 2018

Severo Sarduy (1937/1993 )

Rothko


                       a andrés sánchez robayna

No los colores, ni la forma pura.
Memoria de la tinta. Sedimento
que decanta la luz de su pigmento,
más allá de la tela y su armadura.

Las líneas no, ni sombra ni textura,
ni la breve ilusión del movimiento;
nada más que el silencio: el sentimiento
de estar en su presencia. La Pintura

en franjas paralelas cuya bruma
cruza la tela intacta, aunque teñida
de cinabrio, de vino que se esfuma;

púrpura, bermellón, anaranjada…
El rojo de la sangre derramada
selló su exploración. También su vida.


("cómo cantaba mayo")

miércoles, 18 de abril de 2018

George Bacovia (1881/1957 )

Diciembre


Ve cómo nieva en diciembre.
Mira la nieve en la ventana, mi amada.
Pide que traigan más leña,
para poder el fuego escuchar rugir.

Empuja el sillón cerca de la estufa,
que en la chimenea lo hemos de oír.
Debo aprender la sinfonía de la tormenta
o de mis días -es lo mismo.

Pide también que traigan el té
y ven más cerca, más cerca, por favor.
Léeme algo sobre los polos.
Deja que la nieve nos sepulte... Nos sepulte.

Qué tibieza aquí en tu casa;
para mí es totalmente sagrada.
Mira cómo nieva en diciembre.
No rías. Tú sigue leyendo...

Es de día ¡y qué oscuridad hay!
Necesitamos una lámpara... ¿La traerás?
Mira, la nieve es ya tan alta como la cerca,
el cerrojo de la puerta se ha atascado por la escarcha.

Hoy no iré a ningún lado:
el pórtico y el patio se han inundado de nieve.
Mira cómo nieva en diciembre.
No rías. Sigue tú leyendo.


("revista la palabra y el hombre", no.43, ene-mar.2018, uv, xalapa, méx.; trad. aleqs garrigóz)

martes, 17 de abril de 2018

María Mercedes Carranza (1945/2003 )

Copa de cristal pulido


Copa de cristal pulido,
bebo, bebo y no me embriago,
con sabor a corazón
y sabor divino a labios.
Bacante soy de una orgía
deliciosa y no me exalto.
Ruedan abiertas las rosas
sobre mi corpiño intacto,
y yo bebo y bebo más
el licor que sabe a labios.
Maravilloso licor
del que yo he bebido tanto,
sin que se alteren mis venas,
sin que en mi mente haga estragos.
Centellea como dos
ojos negros en mi vaso,
prende infinitas antorchas
en mi corazón helado,
y arrastra mi pensamiento
hacia caminos fantásticos.
Bebo, y no estoy ebria, no;
muerdo el cristal de mi vaso
y hago trizas los espejos
que miran y estoy mirando.
Me sumerjo en mi licor
como en olas de cobalto
y aunque bebo, no me estalla
roto el cerebro en pedazos.
Disuelvo mi pensamiento,
licor con sabor a labios,
y en tus alas de emoción
toda voluntad deshago.
¡Centellear de ojos ardientes,
aunque muero, no me embriago,
y aunque he disuelto mi vida
en la copa de tus labios!



("poemas del alma")