domingo, 28 de mayo de 2017

Margaret Atwood (1939 )



Muerte de un hijo menor por ahogamiento



Él, que atravesó triunfal
el río peligroso de su nacimiento,
volvió a ponerse en camino

en viaje de exploración
a una tierra sobre la que floté
sin poder tocarla para reclamarle.

Sus pies resbalaron en la orilla
y se lo llevó la corriente, girando
en la crecida, mezclándose con el hielo y los árboles;

se zambulló en parajes remotos,
con la cabeza como una batisfera
y los ojos atravesados por burbujitas de vidrio.

Al acecho, aventurero insensato
en un paisaje más extraño que Urano
donde ya estuvimos todos y que algunos recuerdan.

Fue un accidente: el aire se cerró,
y él quedó colgado del río como un corazón.
Me devolvieron su cuerpo embarrado,

túmulo de mis planes y organigramas,
con palos y ganchos,
entre los empujones de los troncos.

Era primavera, el sol seguía brillando,
el pasto nuevo ganaba solidez,
mis manos relucían de detalles.

Después de un viaje tan largo, yo estaba cansada de las olas.
Mi pie tocó la piedra. Las velas soñadas
colapsaron, rotas.

                Y lo planté en este país
                como una bandera.


("el placard", versión sandra toro)

sábado, 27 de mayo de 2017

Valerio Magrelli (1957 )

La luz de la luna es trabajada como arte



La luz de la luna es trabajada como arte,
una materia prima pulida, torneada
hasta que se convierte en pedernal,
llama mineral,
pero llama débil, muerta, como hierba
que se deja crecer en la oscuridad,
la pálida, ritual hierba mala,
que da la claridad fosforescente,
fría y subacuática
del acetileno.


("otra iglesia es imposible", versión jorge aulicino)

viernes, 26 de mayo de 2017

Margaret Atwood (1939 )

En pleno verano


Estamos en pleno verano,
el final de nuestra vida aquí ya se acerca.

¿Para qué construimos vallas?
No hay nada que podamos dejar fuera.

La mostaza silvestre, las larvas de polillas, las orugas
empuja los lindes de este espacio

que nos ha llevado diez años escardar.
Los campos, de exuberante verde y desolados

como promesas, todavía fingen
que nos pertenecen. Pero nada

nos pertenece, ni siquiera las tumbas
al otro lado de la carretera, con los

nombres claramente cincelados.
Confiamos en que los manzanos,

muertos y vivos,
se despidan de nosotros.

Pero eso no sucede.


("historias reales", ed. bruguera, barcelona, 2010, trad. maría pilar somacarrera íñigo)

jueves, 25 de mayo de 2017

Manuel Moya (1960 )

Salario


A cada hombre su luna y su salario,
su tanto de sal, su pobre mano
abrasada y hueca. Yo fui
con esos hombres y como uno de ellos
he vuelto a casa con la luna en los ojos.
Como cualquiera de ellos
he visto sucederse la lluvia en los plantíos
y el sol en los
últimos jaguarzos de la tarde,
cuando es la luna todavía un ojo helado.
Cada hombre tiene su luna y su prodigio,
su tormenta y su hora de estar viendo llover
impasible a la lluvia. Yo vi a los hombres,
a muchos de esos hombres llegar ante mi puerta,
llamarme por mi nombre y pues he sido
uno de esos hombres, y con ellos
dormido en el barbecho
y grabado en este tronco mi memoria
y su sazón, me vuelvo ahora,
aterido y débil en pos de mi salario.


("poetas andaluces")

miércoles, 24 de mayo de 2017

Xavier Villaurrutia (1903/1950 )

Nocturno grito


Tengo miedo de mi voz
y busco mi sombra en vano.

¿Será mía aquella sombra
sin cuerpo que va pasando?
¿Y mía la voz perdida
que va la calle incendiando?

¿Qué voz, que sombra, qué sueño
despierto que no he soñado
serán la voz y la sombra
y el sueño que me han robado?

Para oír brotar la sangre
de mi corazón cerrado
¿pondré la oreja en mi pecho
como en el pulso la mano?

Mi pecho estará vacío
y yo descorazonado
y serán mis manos duros
pulsos de mármol helado.


("nostalgia de la muerte", editorial sur, buenos aires, 1938)

martes, 23 de mayo de 2017

Xavier Villaurrutia (1903/1950 )

Nostalgia de la nieve


¡Cae la noche sobre la nieve!

Todos hemos pensado alguna vez
o alguien -yo mismo- lo piensa ahora
por quienes no saben que un día lo pensaron ya
que las sombras que forman la noche de todos los días
caen silenciosas, furtivas, escondiéndose
detrás de sí mismas, del cielo:
copos de sombra.
Porque la sombra es la nieve oscura,
la impensable callada nieve negra.

¡Cae la nieve sobre la noche!

¡Qué luz de atardecer increíble,
hecha del polvo más fino,
llena de misteriosa tibieza,
anuncia la aparición de la nieve!
Luego, por hilos invisibles
y sueltos en el aire como una cabellera,
descienden
copos de pluma, copos de espuma.

Y algo de dulce sueño,
de sueño sin angustia,
infantil, tierno, leve
goce no recordado
tiene la milagrosa
forma en que por la noche
caen las silenciosas
sombras blancas de nieve.


("nostalgia de la muerte", editorial sur, buenos aires, 1938)

lunes, 22 de mayo de 2017

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Frutos


Higos, fresas, manzanas,

melones, melocotones, cerezas,

peras, sandías, naranjas,

oh música de mis sentidos,

pura delicia de la lengua;

déjame ahora hablar

de la fruta que me fascina,

por el sabor, por el color,

por el aroma de sus sílabas:

mandarina, mandarina.


(tomado de la nube)